Era una tarde de domingo como cualquier otra.
Cualquier que ha estado cerca de mis hijos saben que están llenos de vida… y de debates y de un espíritu competitivo.
Me quede viendolos y por un momento el tiempo paro.
Solo podía escuchar sus voces, ver la silueta de sus mejillas, oler el pan en el horno , ver el verde de mis plantas , escuchar a mi esposo en la cocina y sentir el latido de vida en mi vientre.
Y pense… si me fuera hoy, me iria feliz. Porque nada de lo que alguna vez yo soñé lograr , lo logre. Pero logre lo que mi espíritu siempre quiso lograr.
Hubo un momento en mi vida donde pensé que eso no estaba en las cartas para mi.
Pensé que las familias felices y vidas plenas eran para otro tipo de persona.
Si pudiese ver atras, lo unico que diria que hice bien es que nunca culpe a Dios. Nunca dije, esto paso por culpa tuya. No podia, no puedo. Me conozco muy bien para saber que todo paso por muchas diferentes decisiones en diferentes momentos que hicieron que mi familia dejara de existir como una unidad. En que mi vida dio turnos que no me llevaron a cumplis mis suenos , al menos no los que pensé que yo queria.
Y eso hizo que me enfocara en el proceso. No era importante con quien, solo era importante que siguiéramos creciendo como personas, mis hijos y yo, y si algun dia esa persona llegaba que completaría nuestra vida, pues bien. Bienvenido fuera.
Muchas veces en mi vida Dios me ha dicho que haga cosas que no tienen ningún sentido para mi. He hecho caso el 99% de las veces, aunque no quiera, y nunca el final ha sido triste. Nunca la historia termino mal.
Espero seguir viviendo esa historia, para seguir asi.
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